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Emprendimiento y negocios

La comida que descartas también aparece en tus costos

Pesar lo que sale de la cocina permite descubrir pérdidas que la factura de compras, por sí sola, deja escondidas.

Autor: Lenin Maingón

2 min. de lectura

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Ilustración del artículo: La comida que descartas también aparece en tus costos
Ilustración editorial · El Blog de Tu AliMentor de Negocios

Alcance: Internacional; aplicación a Ecuador y Latinoamérica

Supongamos que al terminar la jornada descartas cuatro kilos de un ingrediente que compraste a tres dólares el kilo. Ahí hay doce dólares de materia prima. Si ya lo habías cocinado, también invertiste trabajo y energía. El desperdicio empieza a verse distinto cuando acompañas el peso con lo que costó llegar hasta ese momento.

Esa primera cuenta todavía deja fuera otros gastos y cualquier cálculo de utilidad perdida. Sirve para ubicar el problema y decidir dónde mirar con más atención.

Una semana que se parezca a tu operación

El Food Waste Index 2024 del PNUMA ofrece orientación para medir desperdicio en servicios de alimentación, comercios y hogares. Para llevar esa idea a una cocina, elige una semana representativa y mantén el mismo criterio cada día: alimento sin empaque, peso neto y distinción entre partes no comestibles y alimento que podría haberse aprovechado.

Anota producto, turno, etapa y motivo. Lo que vuelve del plato puede pedir una solución diferente de lo que se deteriora en almacenamiento. Si casi todo termina registrado como «otros», conversa con el equipo: esa categoría está reuniendo causas que necesitas conocer.

Menos kilos puede significar menos clientes

Compara el descarte con las raciones producidas o vendidas. Una jornada concurrida puede desperdiciar más en total y menos por ración. Averías, cancelaciones y cambios de menú también ayudan a explicar la diferencia.

Cuando una guarnición regresa con frecuencia, puedes ensayar una porción inicial menor con reposición controlada. Si el problema ocurre antes de cocinar, la revisión pasa por compras, recepción o almacenamiento. Todo aprovechamiento debe respetar las condiciones de inocuidad.

El ahorro tiene que sobrevivir a la siguiente semana

Prueba un cambio y vuelve a medir en jornadas comparables. Al ahorro en ingredientes réstale el tiempo, el empaque o el transporte adicional que exigió la solución. Observa también los faltantes y la respuesta del cliente: una reducción que deja pedidos sin atender necesita ajustes.

Hay otro cuidado que considero decisivo: quien informa una pérdida debe poder hacerlo sin temor a una reprimenda. Necesitas conocer lo que sucede incluso cuando resulta incómodo. De ese registro saldrá una explicación del gasto mucho más útil que la impresión de que «aquí se bota demasiado».

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